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Escultura viva
1979
Tipo de obra: Vídeo
Autor: Grupo Corps


Cada individuo posee un cuerpo irreemplazable, fuente de placer y dolor, escenario de luchas sociales y personales, plataforma de conexión con el mundo. Hogar del yo. A través de la Historia y de las sucesivas representaciones del cuerpo humano, la idea del cuerpo ideal -basado en el primigenio canon de Policleto- se ha constituido como escenario de reflexiones sobre lo trascendente y lo oculto. Tanto es así que, puesto que el cuerpo humano se decía estar hecho a imagen y semejanza de un ser supremo, tener un cuerpo, detentarlo en su morfología era parecerse -y por tanto acercarse- a la divinidad. A la trascendencia. El cuerpo perfecto, por tanto, acarrea un trasunto de idealizaciones, de valores intrínsecos, escondidos y manifiestos, que han logrado significar lo corporal como el gran vademécum de verdades y principios metafísicos. Así es como estas Esculturas Vivas sostienen en su materialidad todo un excursus sobre los valores morales y teleológicos del hombre como entidad finita.
Desde su primer actuación en 1977, en la Galería XX, en una de las posteriores acciones en la Plaza de Colón de Madrid, estas Esculturas vivas desarrollaron durante 3 horas un proceso evolutivo, inherente a su carácter vivo. Cuerpos enfundados en las identificativas mallas blancas de Pedro Garhel, oscilaban entre la quietud y plasticidad de lo escultórico y el proceso dinámico de lo vivo. Una perfomance que, en aquella España de los ´70, no podía sino plantearse como una propuesta abierta, contingente, ante los nuevos cambios que ya se estaban viviendo en torno a la problemática del cuerpo, del sujeto contemporáneo y de la misma sociedad española. Cuerpos, sujetos y sociedad, inmersos en una transición, en un profundo proceso de metamorfosis, donde todo parecía posible e incierto.
Garhel, encerrando (o liberando) los cuerpos en las mallas blancas, robándoles sus atributos de diferenciación y de morfología, no hace sino dar la vuelta al cuerpo y dejar al descubierto el gesto; el interior del cuerpo que, escindido de su forma aparente, muestra su naturaleza interior revelada. Una suerte de suprematismo del cuerpo. Este ocultamiento funciona como un desvelamiento de la forma, más allá de la apariencia, donde el cuerpo se sitúa ante nuestros ojos como un interrogante. La problemática del yo/cuerpo no puede ser ajena a la temporalidad, inestabilidad y ductibilidad del nuevo cuerpo posmoderno, alejado de aquel ya obsoleto hijo de la modernidad. Aquel cuerpo/sujeto moderno, cartesiano, fruto de un flujo constante de significados y construcciones, deviene cuerpo diseminado. Poroso. Un cuerpo fluido, cambiante, vulnerable a lo contingente, y vivo en su más amplia acepción.
A.S.P. / K.O.


Eventos relacionados:
 Ciclo Videoforum I.E.H.C.. Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, Puerto de la Cruz, ES
1989. Salón del Vídeo. Círculo de Bellas Artes. Sala Granada, Madrid, ES
1992. La mirada electrónica. Centro Insular de Cultura, Las Palmas de Gran Canaria, ES


  Formato:
U-matic digitalizado, 30 min. blanco y negro, sonido.

Créditos:
Autor: Pedro Garhel /Performers: Susana Alcamí, Rosa Galindo, Pedro Garhel /Cámara: Jesús Ruíz de Hermosa /Música: Catulli Carmina, de Carl Orff /Ayudante técnico: Manolo Heredia /Coproducción: Instituto Alemán de Madrid /Edición y Producción: Pedro Garhel