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Opción cero
1983
Tipo de obra: Instalación
Autor: Pedro Garhel


Partir de lo elemental, del cuerpo, de las materias, del espacio, sus leyes y su misterio, de la suspensión y toma de conciencia crítica, monólogo interior, tempo mental. ¿Que soy y dónde estoy?. Parada en el presente y profundizar en progresión descendente hasta el punto cero de la existencia individual, volver a repasar lo vivido y avanzar. Dar un paso es toda una aventura.
Una gran espiral de lámina de madera suspendida en el aire. En el suelo otra gran espiral de lava volcánica, fuera de ella una alfombra de la misma lava volcánica con las huellas de los pies en vacío. A un lado la medida de un metro, al otro un disco (3 revoluciones por minuto), enfrente un reloj analógico. 1 diamante en bruto y 7 diamantes tallados. Estar viviendo un proceso mental fuera de la espiral, durante la mitad del tiempo de la vida, traducido en minutos, para deambular por la espiral en 1 minuto y estar en su interior la otra mitad del tiempo, desarrollando una regresión mental hasta el punto cero de la existencia, para volver a salir y trascender el pasado.
Pedro Garhel.

La instalación y acción Opción Cero se compone de un escenario de elementos simbólicos, formado por una gran espiral de lámina de madera suspendida en el aire; otra gran espiral de lava volcánica en el suelo; fuera de ella, una alfombra de la misma lava volcánica con las huellas de los pies en vacío; a un lado, la medida de un metro, al otro un disco (3 revoluciones por minuto); enfrente, un reloj analógico.
El tránsito de Pedro Garhel por el camino trazado por los elementos mágico-científicos de la instalación, nos remite directamente a una ontología arcaica de los conceptos de “ser” y “realidad”, donde lo real sólo consigue esta categoría por su vinculación con lo trascendente. Un estado de cosas para el que los objetos del mundo empírico sólo alcanzan categoría de realidad mediante la vinculación con lo sagrado. Es así este deambular ritual de Garhel, inscribiendo estos objetos y su propio cuerpo en una letanía de significación, donde encontramos la razón de ser de cada simple movimiento y acción: la sacralización mediante la interacción de pautas y gestos. El rito. La apropiación de los elementos y del espacio que Garhel realiza, se nos presenta como una emulación del acto fundacional de la creación: una repetición ininterrumpida del momento de la creación, allí donde se separaron caos y orden.
Esta reapropiación del momento mágico del origen in illo tempore, propicia la exorcización de la dimensión temporal, haciendo que se repliegue y volviendo, de nuevo, al “momento sin tiempo” primigenio. La liberación de lo temporal -de sus ataduras y condicionantes- convierte la perfomance en un oasis espacio-temporal, donde el artista rompe sus cadenas con el mundo sujeto a las leyes de la física para liberarse y renacer, a través de la ritualización de aquel momento mágico -el momento cero-. Su propio cuerpo se convierte entonces en el axia mundi, en el centro de la cosmogonía: una suerte antropomórfica de la vuelta al Punto Cero de la existencia.
A.S.P./K.O.


Eventos relacionados:
1983. Fuera de formato. Centro Cultural de la Villa, Madrid, ES


Bibliografía relacionada:
- Der Seelenkosmos (El cosmos del alma)